Siempre que se habla de empresas exitosas de talla mundial salen a relucir nombres como: Sony, Motorola,
Johnson, Hewlett Packard y otras tantas. Pues bien, revisando estas compañías encontré que su concepto
sobre lo que significa ser exitoso en la gestión empresarial es bien diferente a la hora de la gran mayoría de
empresas. Uno de los aspectos que más me sorprendió es que para ninguna de ellas figuran en el primer
lugar, ni siquiera en tercer lugar, las utilidades económicas. Tampoco fueron creadas con una obsesión de
poder o crecimiento desmedido y menos de obtener ganancias inmediatas. 3M por ejemplo, fue un desastre
económico tal que durante sus primeros once años no tuvo con que pagarle un salario a su presidente
Edgar Ober.
Es mi deseo que los empresarios, profesionales o estudiantes que se preparan para dirigir nuestro país,
vean en estos ejemplos una nueva forma de definir el concepto de éxito en función empresarial y en su vida
como individuos. Personalmente soy un convencido que tenemos un concepto equivocado de lo que
significa ser hombre exitoso o ser una empresa exitosa.
El concepto de éxito en las organizaciones es de tipo económico y punto. Esta visión no sólo es incompleta
sino asfixiante y decadente. Las utilidades económicas por sí mismas no pueden dar tranquilidad ni orgullo
al ejercicio gerencial. Desafortunadamente, nuestras juntas directivas y nuestras asambleas de accionistas
aplauden ejercicios económicos como si la función de una empresa fuera convertirse en un imperio
económico. Y claro, cuando ese es el concepto de éxito, entonces nos volvemos presas fáciles para las
crisis y las dificultades porque no tenemos fundamentos profundos de carácter propio nacidos en lo más
íntimo de nosotros. Cuando nuestro sentid de éxito es un logro externo y las condiciones del medio no son
propicias para triunfar, de triunfadores y exitosos pasamos a derrotados y perdedores.
Estas empresas de categoría mundial a que hice referencia han pasado por dificultades enormes, pero han
salido triunfadoras gracias a que mantienen claro su rumbo estratégico que les dio vida. Puedo decir que el
propósito de fundación de estas empresas fue de tipo socio-romántico, de tal manera que al cumplir con este
propósito garantizan su éxito. Ganar dinero claro que era muy importante pero no más que construir a ese
ideal socio-romántico. Que estas empresas se hayan vuelto unas poderosas locomotoras de producir dinero
es una verdad total, pero como consecuencia de un profundo sentido de su éxito en función de hacer de
hacer una contribución específica de algún tipo, casi siempre orientada al beneficio de la humanidad. Esta
forma de definir su éxito las inspira, les infunde un carisma interno frente a sus empleados y un liderazgo
especial frente a su mercado que las hace altamente rentables. Primer son compañías admiradas y
respetadas y el propio mercado se encarga de que crezcan se fortalezca y sean muy rentables. Por esta
razón, las crisis económicas no las deprimen ni las acaban porque sus raíces son sólidas como las de un
viejo roble. Sin duda han paso por duras crisis que las rejuvenece y pronto su liderazgo se deja sentir con
más contundencia. Presentamos algunos ejemplos:
· En 1935 George Merck hijo del fundador de laboratorio Merck expresó el ideal de su compañía
diciendo: “estamos en el negocio de conservar y mejorar la vida humana. Todas nuestras acciones
tienen que medirse por el éxito que logremos en la realización de esta meta”. 56 años después en
1991 su presidente Roy Vagelos vuelve y lo expresa diciendo “Por sobre todo, recordemos que el
éxito de nuestro negocio significa la victoria sobre la enfermedad y la ayuda a la humanidad”.
· David Packard fundador de Hewlett Packard es otro magnífico ejemplo: “nuestra compañía debe ser
administrativa, ante todo desarrollar y administrar el mejor equipo electrónico para el avance de
ciencia y el bienestar de la humanidad”. Y añadía, Maximizar las utilidades de la compañía siempre
ha estado muy por debajo en nuestra lista de prioridades.
· Por su parte Johnson & Johnson expresa su éxito organizacional de acuerdo a las siguientes
prioridades: “creemos que nuestra primera responsabilidad es para con los médicos, enfermeras,
hospitales y madres; nuestra segunda responsabilidad es para quienes trabajan con nosotros;
nuestra cuarta responsabilidad es para con los accionistas”.
· Un último ejemplo es Sony que expresa su misión de éxito así: “Experimentamos el goce puro que
proviene del avance, la innovación de tecnología que beneficia al público; Elevar la cultura japonesa
y la posición nacional; respetar y estimular la creatividad individual”.
Como se puede observar, para estas empresas el concepto de éxito es un ideal que trasciende. Con todo
respeto, en muy escasas ocasiones he escuchado a nuestros empresarios o directivos referirse a algún tipo
de ideales como los aquí comentados. Por eso ciento mucho temor al pensar que si en Colombia salimos de
esta dura crisis económica nuestras empresas crean que la solución está dada. Puedo asegurar que sin
ideales nobles que construyen la vida, nos vendrán crisis más duras que arrasarán con cualquier imperio.
Económico ya que la solidez económica se derrama con caos económico.
Creo firmemente que hemos sido débiles para enfrentar la crisis porque tenemos un concepto equivocado
del éxito. Tanto a nivel personal como empresarial este mal concepto de éxito está cimentando en logros
económicos, ganancias inmediatas, imagen personal, sumar títulos, posiciones y lograr estatus.
Lastimosamente son muchos los empresarios y profesionales que han perdido todo lo anterior y tiene su
vida convertida en un infierno. Empresas acabadas, hogares destruidos y futuros empantanados. El
concepto tradicional de éxito ha sido de tipo social y económico y está basado en ganar y ganar. Nos hemos
dejado atrapar por la seducción de poseer, tener, ganar admiración y reconocimiento ignorando que una
vida se justifica primero por un sentido de contribución nutrido por principios de dignidad, serenidad, fe y paz
interior. Nos hemos dejado enredar por una vida de farándula lejos de los principios esenciales que nos
garantizan el verdadero éxito en cualquier tipo de actividad, empresa o profesión.
Las empresas no pueden ser exitosas si los directivos y empleados no llevan una vida construida en función
de una trascendencia personal y profesional que garantice un bien común. Éxito es construir un significado
que nos llene de orgullo y fuerza interior para enfrentar con tenacidad y pasión las dificultades y la
adversidad propias del contexto en que vivimos y trabajamos.
Iván Mazo Mejía
Especialista en Mercadeo y Desarrollo Gerencial
Consultor y Asesor Empresarial
www.ivanmazo.com
ivanmazo@une.net.co
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